Saturday, March 7, 2015

Sí. Que nos compren para votar. Que compitan todos los partidos. ¿Podría ser?



 Imposible evadirnos de las paradojas de la vida. Esa vida que llamamos realidad cuando pareciera una proyección alucinada de lo que no esperamos la vida sea. La vida es lo que no queremos y en contados momentos, si tenemos la luz para verla, afirmamos "esto es vivir". Esto sí, aquello no. Una de las tantas paradojas de la vida se halla en el momento tan anunciado, adornado, atiborrado, del voto.

Emitir el voto, gracias a los piquetes imperceptibles pero apabullantes de los mosquitos llamados medios de información, se nos ofrece casi como una reafirmación de tu ser. Prácticamente no eres tan mujer ni tan hombre si no vas a votar. Exagero porque ellos exageran. Por supuesto que tiene una gran importancia decidir, tener la oportunidad, el derecho y obligación de señalar quien en nuestro juicio es aquel que reúne los requisitos más meritorios para gobernar un territorio.

La importancia del quehacer no de la persona. Los políticos se embeben y son quasi omnipotentes, se establecen en alturas inmerecidas no para ayudar a los ciudadanos, no para administrar por lo menos ordenada y honradamente los recursos en una oficina, sino para extender las garras y sacar el máximo provecho económico y de poder posible. 

No importa de qué partido,nadie se quita de la cabeza que los otros son ladrones. Incluso hemos llegado al pináculo descarado de admitir que incluso nuestras opciones también roban. Nos justificamos señalando que los nuestros "roban menos". Y ya en el colmo lo justificamos porque "roban y dejan robar". Ante esta sentencia sembrada en los más profundo del ser mexicano, ¿qué hacer?

Son muy mexicanas nuestras respuestas/justificaciones: no hay de otra, ya qué, siempre es lo mismo, todos son iguales... admitimos nuestra posición humillada, sin perplejidades. Sabemos, estamos seguros de que todo funcionario público roba. 

Ahora no solo eso, ahora también les hemos colgado otro santo: todos son mafiosos, todos tienen que ver con un poder que ni se enlista en los famosos y ya abstractos "fácticos" que puso en circulación López Obrador. 

Ante un panorama en el cual se nos ha a elegir entre un puñado de opciones donde el común denominador es que son ladrones e incluso asesinos, ¿qué significa votar? 
¿Es un acto de rendición? ¿Es una pantomima? ¿Es un acto de esperanza? ¿Es tan solo un acto mecánico? El juego que todos jugamos.

Y es que es complejo. Lo peor es caer en simplicidades. 
La posibilidad de votar ha sido resultado de luchas sangrientas. No se llegó únicamente mediante el diálogo a ello. 

Es necesario tener la posibilidad de decisión. Los candidatos deberían tener los requisitos mínimos de capacidades para realizar la encomienda. Aceptar llevar durante todo su período de trabajo una lupa, un ojo formidable que vigilase todos y cada uno de sus movimientos. Ellos que supuestamente lo hacen por amor a México. 

Pero, paradójicamente, caemos en el reino de la comicidad. Tan hundidos estamos en el cinísmo que ni siquiera contemplamos seriamente esa posibilidad. Y es que si tienes el poder, siempre tendrás maneras de mentir, de aparentar, de presentar hacia afuera algo que no necesariamente es lo real.


Y si sigo me perderé más...

Hoy cuando aún no le hallamos el significado certero y delimitado a la palabra Democracia, pues hoy significa todo lo que se quiera que suene positivo,como anhelo, como sueño, cuando estrictamente solo se refiere a la capacidad de la ciudadanía que tiene para votar, sumar los votos para quien obtenga la mayoría resulte victorioso, cuando llegamos a todo esto: ¿qué caso tiene votar?

Si todos dejaran de votar más tendría justificaciones y manga ancha para llevar a cabo sus fechorías la clase política.
Si nadie votara automáticamente la única vía razonable para hallar una mejor o más equitativa, lo que posible, repartición de cargos y sus responsabilidades, quedaría anulada. 

La cuestión no son las formas sino como estas son trascotadas y manipuladas por los poderosos.

La otra es que un ciudadano debe hacer lo que le toca. Ocultarse del proceso como acto rebelde también debiese tener una consideración seria y no nada más anecdotica. 

Si los políticos son lo sucio, debería la ciudadanía intentar de ser lo limpio: hacer lo que le toca, ejercer su derecho, su obligación.

Sí, jugar a elegir entre una misma bola de sospechosos comunes es en parte una burla, pero quizá el ciudadano tenga que pasar ese trago y elegir "de entre lo que hay".

La desilusión (porque realmente nos ilusionan) del electorado provoca el silencio, el enclaustramiento ante el proceso o una especie de venganza tratando de actuar como "ellos" actúan: entonces acepta el ciudadano dádivas de algún partido, busca el mejor postor, "quién me da más". ¿Es válido? Si al final emite su voto quizá sí.

Quizá sería bueno llevar a cabo un experimento en el cual no se castigase que los partidos regalaran desde bolsas y gorras hasta autos o casas, pasando por licuadoras, refrigeradores, quzá sería bueno para las colonias que los partidos políticos se pelearan por ganar el voto pintando las casas, pavimentando calles, alumbrándolas, obsequiando despensas, útiles escolares. Por lo menos más gente podría tener objetos que podrían hacer su vida más llevadera. ¿Ayuda, compra o soborno para votar? Si se busca que la gente tenga mejores condiciones de vida, quizá, torciendo el inmaculado concepto de las votaciones, no estaría tan mal para muchos.

Que los partidos compitiesen para otorgar becas, para que los padres tuviesen clases de cómo manejar mejor su economía, cómo orientar a los hijos, cursos para los hijos, cursos de computación...al final, ese dinero, ese con el que compran los votos, es de los que pagan impuestos, de los que consumen cigarros o comida chatarra.

¿Qué está mal y qué bien?
¿Cómo le damos una utilidad realista al voto partiendo de que "todos son iguales"?

Compren el voto de la gente. Quizá el cinismo más grande de populismo. 
Pero, al final, si van ellos a quedarse con las rebanadas más grandes del pastel, ¿no estaría bien que te dieran parte?

Quién sabe. Gran paradoja. 








No comments:

Post a Comment