Friday, July 31, 2015

El Presidente Inexistente o la cualidad del carácter


La indolencia inaceptable del Gobierno de México por designar un nuevo embajador para Estados Unidos es de una falta de respeto (y de inteligencia)  colosal.

Un gobierno sin cabeza ni cuerpo donde cada cual toma su propio camino sin línea, sin guía, sin pensamiento. Sobre todo sin carácter.

Yo había tenido como al peor presidente de México a Felipe Calderón por el gran desastre que provocó al "pegarle al avispero" de los cárteles más poderosos y desatar una escalada de violencia entre esas organizaciones empresariales ilegales sin parangón en la historia de México. Pero la indolencia (repito), la pasividad, serie de omisiones que han constituido el gobierno sin gobierno del presidente Peña me ha pasmado  en ondas que van de la piedad a la desesperación por su actitud pazguata.

Nunca había tenido tales niveles de reprobación un presidente mexicano. Entre muchas o casi todas las acciones e inacciones de este presidente existe un elemento que lo ha convertido ya en el hazme reír más repudiado de la Historia, el presidente menso, el tonto, el de la mirada perdida, el presidente enfermito: su falta de huevos.

En un mundo donde se ensalza la diversidad, es claro que nuestra región animal, esa que traza la línea entre líder y manada, es más que necesaria y se manifiesta aquí precisamente por su ausencia.

Felipe Calderón cometió uno de los errores más terribles para el pueblo con el fin de acabar con los Zetas y defender así al cártel de Sinaloa, algo que quizá no es error desde su punto de vista pues hizo lo que le indicó el gobierno de los E.U. , pero con todo y su obsesión en la violencia, único tema de sus seis años pues no resolvió el desempleo, ni la economía, ni la salud más que con inventos cosméticos, Calderón era y es enojón e impositivo, solo sus chicharrones iienen que tronar y eso es lo que atrae más que la debilidad.

La percepción que genera ahora Calderón en comparación con Peña Nieto es de gran decisión y carácter. Calderón, citando su infausta frase, "haiga sido como haiga sido" muestra decisión, mano firme. Y Peña no muestra nada, absolutamente nada.

El presidente Peña debe de tener una seria enfermedad, lo digo sin bromear, porque está totalmente incapacitado para percatarse de su propio daño: no aguanta la crítica y tiene que resguardarla, se ve ya a todas luces que él no lleva las riendas ni la última decisión, ¡ninguna decisión parace provenir de él! No es dueño de sus palabras ni de sus actos, en esto ha rebasado como nadie a Vicente Fox, quien se veía muy influido por su esposa.

Hombres y mujeres en general perciben el liderazgo con el mal carácter. El mal carácter se relaciona con la fortaleza de carácter aunque no sea cierto. 
Alguien que grita y hace aspavientos se relacionará perceptivamente con lo masculino y alguien reservado y callado con lo femenino. 

Lo masculino continúa siendo un reflejo de liderazgo y fuerza. Lo femenino de reserva y debilidad. 

Recalco que son percepciones que en el fondo no son ciertas pero aún esta sensación sigue siendo rectora.

Lo alarmante, verdaderamente alarmante en Peña es que no muestra ningún signo de carácter. Estrictamente tendría un carácter débil pero es tal la nadería que lo inunda que ni eso podría delimitar su tristísima figura. Lo acercamos a la debilidad pero lo cierto es que es una persona anulada, no existe. Y no importaría mucho si las manos tras el escenario fueran firmes: todos los presidentes tienen también a quien obedecer. 

Aquí lo pasmoso es que pareciera que quien manejaba los hilos de este monigote sin alma tiró la toalla y estamos inermes.

Ya dejaron a estos niños torpes y destructores como niños que a su suerte, a empacharse de todo lo que puedan agarrar dejando al país al garete.

No hay guía, no hay dirección, el timón está solo girando a lo loco.

Que Dios nos agarre confesados 

Tuesday, July 14, 2015

El Chapo Guzmán o La Gran Broma





No me considero de aquellos que opinan de tocho morocho. Opino de todo lo que me interesa desde el punto de vista de mi área de experiencia: los mass media y la publicidad, así como la literatura.

Lo que digo en esta entrada no pretende ignorar o cancelar el tsunami de comentarios que se han vertido apabullantes en las redes sociales y en los medios de información electrónica, en los cafés populares y en los hipsters, en las aulas universitarias, los bares condechis, abordo de un taxi (uber o no uber), peseras, Metro y en casa: El Chapo.

El villano favorito.
Porque no podemos refrenar cierta admiración hacia el personaje que según los cánones a los que nosotros mismos insistimos en atarnos no tiene nada de mexicano típico: es exitoso en lo que hace, es la cabeza de la corporación global más poderosa del mundo, tiene ligas en todo el planeta, clientes en todo el planeta Tierra, tiene a la gente más poderosa del mundo como clientes, aliados, socios o sirvientes, no conoce límites, no conoce la palabra "renunciar" o "abandonar", es astuto, hábil, posee un peculiar carisma y se ha burlado una vez más del gobierno de México.

Debemos aclarar que el Chapo ha burlado la justicia y se ha burlado del gobierno mexicano que no de los mexicanos. 

El gobierno y sus agencias informativas nos quieren colgar el milagrito de "chin, nos la hizo de nuevo" ¿NOS Kimosabi? A ellos.

Todos contribuimos a engrandecer la imagen del Chapo:

El compendio de teorías sobre si escapó o no podrían ser tan gordas como la Bibila, incluyendo las teorías conspiratorias que tanto nos encanta elaborar.

Y no es para menos: es cierto que la forma le gana al fondo, la espectacularidad del método, quasi pensado para las cámaras y los siempre ávidos de espantar periodistas de todos los colores y sabores multiplica en millones los impactos del Gran Show.

Cómo sucedió con quien haya sido el autor o autores del personaje de Marcos, acá uno se pregunta si el Chapo genera por si solo estas ideas sencillamente ingeniosas. 

Allá con Marcos más palabras y menos acción, acá al contrario, El Chapo solo tiene que orquestar un par de números de alto impacto y sin palabras dejar en ridículo al gobierno mexicano.

Sería muy interesante que un psicoanalista nos interpretara esa relación/fijación que tiene el conspicuo fugitivo y empresario de drogas ilegales con los túneles. ¿Hasta qué punto despliega su psique y sexualidad atravesando profundos túneles? Simbólica y literalmente ha sido la gran burla al gobierno, reiteramos.

Todos sabemos cómo viven los adinerados en las cárceles de  baja, media o alta seguridad. No es sorpresa para nadie. Y este personaje es nada más el más poderoso de todos, ¿cómo no se iba a abrir paso con aquello por lo que todos viven y mueren: el dinero?


Y si alguien no quiere copelal...cuellos, ¿qué haces en esos casos?

Lo menciono porque dudo mucho que "el gobierno estuviera en contubernio" con el Capo..¿o de plano por cuánto dinero te dejas además humillar a tal grado?

Si sabemos que el dinero lo compra casi todo, que las personas no tienen empacho en humillarse y aceptar condiciones degradantes por unos billetes y si esa fuese la teoría correcta, quizá el episodio hubiese sido pensado sin mellar tanto en la imagen del ya vapuleadísimo gobierno mexicano. Sucedió lo contrario: pudiendo el Chapo salir con argucias inventadas o no legales (gracias a su gran poder) prefirió aguardar y mandar construir un túnel de esas condiciones tan profesionales. Como para dar a notar que tuvo toda la calma para hacerlo, que no tenía prisa por largarse pues comanda dentro y fuera, que para él es un gran juego, que a todos los tenía apalabrados y que tiene a varios muy cercanos al círculo del Presidente de la República haciendo todo para tergiversar instrucciones o simple y sencillamente ignorarlas. 

El fondo de todo esto es:

Que contrario a lo que piensa la gran mayoría de que vivimos la vuelta del Presidencialismo y su autoritarismo: asistimos a la primera visible y notoria ocasión en que el Presidente es, en efecto, tan solo un Ejecutivo...un ejecutor. 

Él no está gobernando. Y quizá desde el inicio sabía que no gobernaría. Todos los anteriores presidentes llegan a un punto en que buscan la manera de soltarse un poco las amarras de los poderes que siempre estarán más arriba para hacer valer su voz y de veras sentir que Ellos son quienes llevan las riendas, que solo sus chicharrones truenan. Aquí no tenemos esa versión.

Por eso el señor presidente se ve contenido, por eso no puede expresarlo y se lo está tragando todo, y todo se le está quedando dentro y eso genera enfermedades muy graves. Por eso lo vemos deteriorado, tan deteriorado a tan solo escasos años de su presencia como Presidente de la República.

Y por supuesto, ya estoy yo inevitablemente entrando en mis alucines de teorías. Les pido que lo vean desde el lado novelístico si les parece mejor.

Pero he llegado a pensar que el sr. Presidente está sufriendo mucho. 
Reitero por segunda vez que un sujeto nacido bajo el signo de Cáncer no es el mejor candidato para ser presidente de la república. El otro lo fue Vicente Fox. 

Un cáncer puede ser líder pero un líder nato y no siempre en los campos de la política sino en lo artístico. Un cáncer, si fue malherido en su honor o integridad intentará vengarse mostrando carácter o quizá volviéndose soberbio si logra sus objetivos. En general, un cáncer no llega a obsesiones asesinas o crueles. Escencialmente son buenos tipos y no pueden lidiar con esas culpas. Vamos, que les cuesta ser villanos cuando a otros les rete encanta. 

Esencialmente veo al Presidente de México como una buena persona. No me explico cómo se metió en este embrollo. Y quizá esté yo muy errado. Pero no lo afirmo nada más desde el tan discutido y poco serio campo de la astrología, sino simplemente en sus actos, en su expresión oral y corporal.

El señor siempre ha sido demasiado dócil ante las cámaras, ante la gente. Es la hora que no saca el carácter, que pareciera no se queja o no puede quejarse de nada. Díganme  si alguno de ustedes, luego de sufirr humillación tras humillación pública una vez teniendo el Poder, ¿ no hubiera hecho algo para recuperarse, para recobrar el amor propio?


El otro fondo es
Tenemos en el poder no solo a personas mezquinas y sedientas obscenamente de dinero sino ineptas.
La habilidad de ladrones quizá sea mediana y solo por tener el cargo que tienen, su fuero y una serie de capas protectoras no se revelan tan claramente. Pero pienso que sí han sido errores de triquiñuelas de ladrones de poca monta. Lo que pasa es que al tener fuero y tantos vericuetos legales que se inventan gracias al dinero es difícil llegar a ellos. O sea, que ni listos para robar son. 

Debo reconocer
qué yo pensaba que el epítome de la torpeza y la estupidez la habíamos pasado ya con los gobiernos rapaces de Vicente Fox y Felipe Calderón, pero esto rebasa toda lógica, toda decencia de ladrón: es descaradamente estúpido todo lo que hacen, parecen balús, sus miradas son las de gente torpe, no se vislumbra inteligencia. De verdad son los chicos fresas con cero cerebro que nada más llegaron a disfrutar de la fiesta durante seis años. 

Lo he dicho desde hace tiempo: 
¿Quién gobierna? ¿Quién realmente gobierna México?

Cuando Salinas todos teníamos claro quién era quién. Con Calderón, haiga sido como haiga sido, también. Se sentía la mano del presidente, se sentía que "por sus calzones" se hacía lo que El Señor dijera. 

Lo vivimos y sufrimos con López Portillo, incluso son Ernesto Zedillo. En un inico, torpe o no, pero se sentía que quien llevaba la voz cantante era Fox hasta que lo derroca su esposa...pero ¿aquí?


El presidente está solo. 
Está más solo que nunca.
Y me sorprende que no vea en serio su enfermedad. 
Que no vea en serio qué legado quiere dejar... tantos tantos otros que le han precedido les sale sus aires de grandeza, quieren trocar en artistas, en escritores o quieren dejar la gran obra que lleve su nombre y huella para la posteridad. Aquí pos tampoco. 

No se ve, no se nota que el Presidente tenga SU Proyecto, SU Bebé de grandeza. 
El aeropuerto no lo es. Podría ser. Pero no se nota, no se siente que él tenga cierta pasión por "algo" para la posteridad. Banal o no. 

Yo siento que el Presidente podria ser hasta otra víctima de todo este desorden. Sin quitarle su responsabilidad por omisión. 

La gran payasada
La gran burla
en la cara del presidente

Y si saliera ese Alguien con la verdad Verdadera seguro que nadie le creeríamos. 


Sinceramente deseo que el presidente vea por su salud, vea la forma de reparar sus omisiones, sus tantas faltas, vea a sus hijos, piense en sus nietos, se que se oye inocente, pero de verdad, aunque me enoje también su apabullante torpeza (empastillado más que como traían a Fox) espero que se mejore por el bien del país, pues no podemos seguir haciendo crecer la ola de agresividad, de sed de sangre que en mucho contribuyen los noticiarios y los miles de "analistas" quienes en su mayoría solo por "predecir" desastres se creen muy profundos. Cuervos todos.

¿Quién tiene más culpa?

Pero todos ya le entramos a encencer más las flamas.

¿Tú nada más te quejas o haces lo que deseas? Porque el que se fue por un túnel está haciendo lo que a todas luces le encanta hacer.

¿El Presidente está haciendo lo que anhelaba hacer?  A las claras no.

¿Tú estás haciendo lo que quieres con tu vida? ¿Al menos estás esforzándote en enfilarte hacia allá?

Porque los analistas, quiero pensar, están desempeñando la labor que soñaron hacer y aparte les pagan para deprimirte. ¿Pero tú? 

No digo que te pongas de revolucionario. Simplemente te pregunto, ¿qué tanto te dejas aplastar por tantas malas noticias? ¿Qué tanto es tu pretexto para quedarte ahí dónde estás?

Porque corruptos o no...quiero pensar que están haciendo lo que les encanta, lo que quizá soñaron desde pequeños: mamá, quiero ser funcionario público para robar, quiero tener dinero.

¿No nosotros en la vida cotidiana incluso inculcamos a los niños a que "tienen que ser cabrones"?

¿Estamos libres de culpa?

 




Sunday, June 21, 2015

Los candidatos independientes no independientes

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.¿Por qué hoy en día alguien se quiere sacar al león de la feria? Es claro que aunque lo nieguen deben de seguir líneas trazadas por sectores empresariales muy poderosos (lícitos y no). A menos de que se acepte seracepte ser tan solo una "imagen" (algunos lo han llamado también ser un guiñapo o títere) pues no le veo caso en querer ser Presidente de México. En particular sobre el sr. Mancera: no me desagrada pero tampoco es alguien que esté dejando una huella sólida en las mentes de los ciudadanos del DF. Luego, ese centralismo...¿qué les da a los que gobiernan el DF para creer que de inmediato una país de tan distintas formas de pensar, orígenes y formas de vida (el norte y el sur de México son tan distantes y distintos del centro) les hará vencer? Ebrard tiene ese problema aún y ahora debilitado solo sería otro dispersor de votos para 2018. No me parece que tenga la fuerza suficiente Mancera para "mover" al electorado al grado de pensar que pudiese rivalizar con una Margarita Zavala (eso si la dejan su fuego amigo/enemigo, sus propios copanistas y su ex marido) y menos se ve real que pudiese ganarle a Andrés López. Incluso el Peje me parece a veces como alguien que ya no se ve como presidente de México y que solo sigue por una inercia egocéntrica o porque sería peor la pérdida de su público. La ilusión de los Independientes es solo eso. No porque sea mala idea sino porque no se ve por ningún lado alguien que pudiera arrastrar tanto como Margarita (independiente/no independiente) Amlo, o incluso un Mancera (independiente pero no independiente) o un Ebrard. Ni Carmen Aristegui, lo digo en broma y en serio. Pues aunque tendría un grueso volumen de votos,primero ni quiere y segundo es una personaje que divide tanto o más como AMLO. Y AMLO no cedería su lugar por Aristegui. Así que, por donde lo veamos, Maldito PrI, qué bien se las sabe. Los propios partidos lo han fortalecido. Es un animal interesantísimo el PRi, un ogro ya no tan filantrópico que deberíamos analizar con interés arqueológico. Qué capacidad para alinearse, desintegrarse, disgregarse y luego de nuevo unirse, en apariencia o sin ella, sigue teniendo muchos elementos (estructura, sistema, clientelismos, corporativismos, compras, alidados, medios, sinceros votantes, votantes duros, votantes muertos y un largo etc) que lo hacen de nuevo casi imbatible para las elecciones presidenciales futuras.

El presidente Holograma















Se qué no compartes esto pero en verdad, detengámonos y con más calma analicemos: ¿en verdad el presidente es autoritario? Es más, ¿de verdad es él quien gobierna este país?

Contrario a lo que piensan todos, yo compruebo una y otra vez que el sr. Nieto no es quien gobierna. Tengo mis razones pero es que bien mirado es tan obvio que raya en locura.

¿Cómo lo seguimos viendo hasta ahora? Fijémonos como se desenvuelve, cómo se expresa... Al sr. Peña no se le nota esa mirada del astuto que disfruta ser tiránico, de esos que hasta gozan ser vilipendiados. Te voy a enumerar unas comparaciones y hasta te vas a desternillar de la risa, a ver:

No admitiría él, su persona, comparaciones con un Franco en España o con un Pinochet en Chile o Videla en Argentina. Porque el gobierno en donde está sí tiene esos visos, no iguales pero muy cercanos actualemente.

A pesar de las atrocidades que atraviesa México, si lo vemos con detenimiento no podríamos asegurar que el sr. Nieto es la "master mind" (loca, malévola o cómo quieran llamarle) detrás de todo esto. ¿Por qué? Porque para ser un tirano incluso el dictador hijito de Corea del Sur emite en su mirada una crueldad de miedo y una determinación loca en sus actos. Se nota que es el coreano el principal orquestador de los planes y decisiones en su gobierno.

Echemos un vistazo a Maduro en Venezuela. Con todo y que arroja notorias señales de estupidez se nota que él y su gente han aprovechado concientemente esa "locura" para recargarse y explotar al máximo la imagen de Chávez. Que si le habla un pajarito, que si parece loco, todo ello le sirve a Maduro hacia sus seguidores aunque más bien da signos de torpeza y de inhabilidad. A pesar de todo ello se siente que él, con disparates y todo, es quien lleva las riendas de Venezuela.

Chávez, si nos quedamos por un momento con el lado negativo que se profesó y profesaron los enemigos, es claro que él fue quien tomó las decisiones, que no había otra voz.

Cuando tuvimos en México a Andrés López Obrador como jefe de la Capital mexicana, nadie dudó que era él quien llevaba la mano cantante. Un gobierno que, comentario aparte,  con críticas y todo, no fue tan malo, ni violento ni se convirtió en ese experimiento terrorífico que sus enemigos tanto le auguraban. Tampoco se ha hallado hasta ahora noticias ni pruebas de desfalcos millonarios o fraudes del tamaño de los que se le están sacando más y más a Marcelo Ebrard, a reserva de que sean probados reales o no.

En verdad yo no creo que sea preciso continuar señalando que el presidente Nieto representa "la vuelta del autoritarismo" o del "presidencialismo" como lo conocimos. Esto tiene otro nombre. Me quedaría por lo pronto con una vuelta a la hegemonía de partido. Aunque tiene sus asegunes.

Detengámonos con calma:

¿Refleja Peña esa cultura (para mal ya se pero cultura al fin) que tenía un López Portillo? El presidente que lloró y defendió al peso como un perro (poco antes de la devaluación que echó por tierra una vez más los sueños de abundancia que tanto pregonó), López Portillo dominaba, él era el Señor, en el yacía la primera y última palabra.

¿De veras podemos situar a Peña Nieto en esa misma mesa fatídica junto con un Luis Echeverría Álvarez o un Díaz Ordaz? Personajes que sabían su nefasto oficio, que conocían al dedillo el intringulis del sistema priísta.

Y me voy más lejos, ¿de veras podemos ver a Peña equiparado con Salinas de Gortari? Jamás.

No es alabanza, entiéndase bien por favor, pero Salinas de Gortari es un político hábil, astuto, muy inteligente, sabe manipular, es sutil como un zorro, nadie duda, nadie que él manejaba los hilos.

¿De veras, ya en serio, de veras podemos pensar que una persona como el sr. Nieto tenga ese nivel de inteligencia, que él es quien maquina todo?

Cada vez lo dudo más. No muestra ningún signo de astucia, de ser un político cabrón que tiene, para bien o para mal, los pelos de la mula en la mano. Yo llegué a pensar que su mayúscula torpeza y franca torpeza era parte del truco, parte de la actuación. Pero, de veras, y con todo respeto, nadie podría actuar tan bien el ser tan mal presidente.

Es la hora que no puede leer bien un texto, que no hace caso de las indicaciones pocas o muchas que le hacen sus "asesores". No puede. No es que no quiera: no puede.

Es la hora en que no podemos verlo articular un minuto de oraciones coherentes. No podemos adentrarnos en SU pensamiento. No podemos conocer un atisbo de lo que EL Siente. Y sobre este particular punto tú has escrito ya.

Felipe Calderón quizá ha sido hasta ahora el último presidente autoritario de México. Sí, perdón pero sí. En este sentido: odiaba delegar, recuerdas que el mismo Castillo Peraza se lo dijo en una misiva personal. Felipe tenía que decidir todo, verlo todo, él daba las guías, él "tiraba línea" como en el viejo estilo priísta siendo panista.

Otro caso: sin tener signos de franca soberbia o gestos dictatoriales, Ernesto Zedillo fue quien gobernó. Se percibía su coherencia entre lo que exponía y lo que "sucedía" en el país. No hay duda de que escuchaba a los grandes poderes que siempre todo presidente tiene que oír le guste o no, pero quien movía las piezas al final era él.

En el sr. Peña Nieto, no hay rastros de "ese" poder, ni siquiera del deseo de emanciparse de sus jefes y asumir ÉL su poder.

Caso contrario a lo que pasó con Zedillo. Tú te acordarás. Cuando asumió el poder Ernesto Zedillo se veía minúsculo, con miedo. No era para menos: sustituía a quien todo mundo pensaba sería el presidente del cambio, contradictoriamente un priísta: Luis Donaldo Colosio, quien fuese asesinado.

Ahorita nos parecerá gracioso pero acuérdate de Salinas, cuando asumió el poder nadie daba un quinto por él. Se veía pequeño, ratonesco. Bueno, pues resultó ser uno de los presidentes más eficientes e incluso mejor evaluados de la historia. Ahora todos lo negarán. Pero sociedad, intelectuales, empresarios, hubieran vuelto a votar por él si no hubiese sucedido el famoso "error de diciembre". Justo cuando la economía mexicana era aplaudida y el país clamaba estar tocando las puertas del Primer Mundo, todo se vino abajo porque hizo como en ese juego del dado: tomó todo. No dejó nada.

¿Podemos hallar signos de esta astucia, de esta inteligencia, de esta oscura pero efectiva capacidad, podemos atisbar en Peña esa enfermedad que yace en el deseo de poder? No.



No estoy diciendo que no disfrute gozar de todos los privilegios con que cuenta. Pero, en verdad, no se nota por ningún lado, por lo menos hasta ahora (y ya se tardó si quería demostrar lo contrario) que él sea el Manda Más.

El presidente de México está ausente. Ausente desde su mirada, ausente físicamente. En pensamiento, palabra, obra y omisión. Sobre todo en omisión.

Los actos que ha cometido el Gobierno o que se le achacan a él han sido más por omisión que por decisión. Los destinos en Economía o las Reformas estructurales. Por ejemplo, de lo que más se le acusa: La desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa no parece ser "un plan" urdido por el presidente. Incluso diría que no es responsable directo de esa desgracia que sigue aquejando a gran parte del país. Ahí ha pecado de omisión. Que es quizá ya tan grave como haberlo perpetuado. Ha ignorado el sufrimiento de los padres y madres, no ha declarado nada al respecto y frente al pueblo de México y el mundo. Le ha importado muy poco los derechos de los emigrantes, las víctimas de las luchas entre y contra las organizaciones de narcóticos ilegales, ni se acuerda de la seguridad de las fronteras norte y sur, entre otros muchos importantes temas.

Simplemente él no está.

Simple y sencillamente el presidente Peña ejecuta. Nadie había llevado a un término tan preciso el ser "El ejecutivo": lleva a cabo las indicaciones y planes de "alguien más".

Y es chocante entrar en esos entrecomillados que se adentran en el juego laberíntico de las teorías de la conspiración, pero nunca había sido tan palpable.

No entraré aquí a especular porque ya se volvió deporte nacional y tanto puede ser como no.

Para bien o para mal, todo gobernante de esa calaña siempre es astuto. Ninguno ha sido pendejo. Que sean malvados, locos, pervertidos, vengativos es otra cosa. Pero todos dominan su ramo.

Todos los personajes con quien al vuelo hemos comparado al sr. Nieto son personas que se les ve, se les derrama ese gusto por tener el poder absoluto, porque nada más sus chicharrones truenen. Incluso en los primeros momentos del gobierno de Vicente Fox él tuvo el poder. El primer presidente de México surgido de un partido opositor. Con mayor exactitud: el primer presidente independiente, porque se nos olvida que el Pan le dio la espalda y solo cuando ya la vio en serio, cuando notó que subía su popularidad y tenía muy clara posibilidad de triunfar, típico del Pan, entonces sí salieron a apoyarlo y toda la cosa.

A Fox no le duró mucho el poder y no por culpa de los contrincantes sino por la astucia mayor que habitaba su propia casa: su esposa, Martha Sahagún. Pero, incluso en él se atisbó esa mano que regía, esa decisión que surgía de alguien que Tenía El Poder.



Peña no entra en ninguno de estos esquemas. En ninguno.



Y entonces solo hay de dos:



O el sr. Peña en verdad no es quien gobierna México...

o es el más grande actor  que haya existido en el planeta.




Pero algo más: ¿a quién le gusta actuar de imbécil tanto tiempo cuando ya tiene el Poder? Hasta los más ignorantes comienzan a querer cultivarse, por lo menos hacen la finta de que se bañan con cultura y algo, algo se les ha de pegar. Aquí no pasa. Ni la finta hace. ¿Por qué? Porque no puede.



Un error garrafal de casting. Supongo que  se trataba de agarrar a alguien que no tuviera tantas ganas de poder pero tampoco que tuviera tan poca necesidad de reconocimento.



Y no estoy dando ideas pero, imagínate que  pasas por las innumerables burlas, a veces terribles, como de las que fue objeto Peña Nieto cuando candidato a la Presidencia, ¿quién soporta tanta humillación pública? Una vez que tuviese el poder en sus manos, ¿no harías algo al respecto?

El no lo ha hecho. El solo aguanta y se calla.

Hay decenas de videos en internet donde lo han hecho pasar ridículos que a cualquiera con sangre en las venas encendería: campesinas lo han dejado con la mano extendida, al presentarlo en eventos en otros países ha sentido el horrible silencio:  nadie le aplaude...¿si tú tuvieras el Poder se quedaría tan tranquilo? No digo que te sueltes a exterminar a todos, que sería "lógico" de un loco tirano tipo Hitler, pero ¿no te mostrarías más fuerte, con más cojones?
O ¿acaso tenemos a un personaje que es un dechado de tolerancia y respeto a la crítica negativa? Sabemos que no.

Ni en los personajes de comics. Quien en su pasado es humillado busca sobresalir precisamente para vengarse.

El presidente Peña no ha mostrado visos de estar "resentido". ¿Tú no lo estarías? No podemos encontrar en ninguna parte una acción emitida de su pensamiento en que se lea una "venganza por quienes se burlaron de mí" o en el mejor de los casos: una determinación de salir más preparado, más entero, ya ni por el país, ¡por él mismo!


En verdad te digo,

no tenemos a un presidente autoritario: es más simple:

El simplemente no está.

El es un presidente ausente

Ausente dentro de su propia cabeza.

Ausente del país y de sus tristes acontecimientos.



Es, en sentido estricto, efectivamente dos cosas:  una imagen y el ejecutivo.
Es un holograma.

Y ¿en verdad un hombre con este despliegue de tan poco carácter es atractivo al sexo femenino?

Ya hay momentos que hasta me da pechito: ¿será una víctima más? No me atrevería a tanto por respeto a tanta familia que ha perdido a sus seres queridos. Pero hay una parte de mí que le tiene compasión. Y otra que me genera mucho coraje.

La mano que mece la cuna no es tan mensa.




Wednesday, May 13, 2015

Votar por chicos, anula o no ir a votar ¿ayuda al PRI?


1. YA NO DEBEN DE DARSE A CONOCER ENCUESTAS.
No ha servido de nada si no es para hacer publicidad encubierta y a veces involuntaria de un partido u otro.

Reflexionémoslo y no sirve de nada estar escuchando encuestas que claramente se van creando acorde a los intereses de cada candidato o partido.

Todos al final dicen que ellos van arriba.

No sirve hacer encuestas. Es solo negocio sin aporte mayor.
Y de hacerse sería asunto partidos o candidatos y debería quedar solo para ellos. Pero sí manifestar cuánto han gastado en ellas. 


2. Todos los anuncios con canciones que han invadido los medios están mal hechos: no hay ninguno que deje claro a que partido pertenecen, se entremezclan, se confunden.
Y solo nos queda una talega de jingles que tienen poco de pegagozos y mucho de ineficientes.

3. NO es eficiente hacer campañas de diputados o senadores pues son tantos que jamás te acordarás de quién es y a qué partido pertenece. También se confunden los spots al ser todos muy parecidos (no hay mucho que buscarle a este tipo de campañas)

Sirve hacer campañas del partido para llamar a votar por sus representantes. Nombres, sobre todo tan desconocidos, no se quedan en la mente. Y entre tanto anuncio de productos, servicios, los otros partidos, los otros candidatos los del INE, los del Gobierno Federal...se vuelve solo ruido y ruido ha sido.

4. Votar o no votar
Hay que esforzarse por ir a votar.
A pesar de toda la basura que nos han echado.
A pesar del bajo nivel
A pesar de lo que sabemos de sus trampas, de su descaro y desvergüenza ante la ciudadanía, 
ve a votar.
Ya no formamos parte de la pantomima cuando ESTAMOS CONCIENTES de lo que hacen.

Pero hay que ir y tachar algo y votar porque
SE TRATA DE DEFENDER UN DERECHO VITAL

Imagínense si no tuviesemos esta oportunidad.
Nos hemos quedado conformistas diciendo que ha sido un gran avance y lo es.
Pero ya cuánto tiene.

A pesar de ello: esfuérzate por ir a votar.


5. Yo no se si anular o no.

A pesar de lo que dicen los expertos a mí me da la impresión de que si anulas el voto ayudas al PRI, pues tiene la ventaja (con todo y que no entendamos bien por qué)

Si votas por los partidos chiquitos nuevos, me parece que ayudas al PRI porque se dispersan los votos que podrían ir a un partido más fuerte que en verdad pudiera arrebatarle al PRI la preferencia. Hablamos de PRD, PAN o incluso Morena

Es un dilema,
pero me esforzaré porque la desidia no me venza:

iré a votar.


QUE BUENO QUE EL VOTO ES SECRETO
así uno esconde la vergüenza que nos hacen pasar los partidos.

 



Saturday, March 7, 2015

Votaciones ¿Y si los dejamos que nos compren?

La aproximación cínica:

A ver, sí, que nos compren.
Que todos los partidos decididamente compitan por nuestro voto comprándonos cosas que necesitamos.

Imaginemos que todos compiten en tu colonia o en tu pueblo o en tu Estado.
Uno te da el refrigerador pidiendo tu voto
Otro pinta las fachadas
Otro pavimenta
El otro pone el alumbrado
El otro te da la despensa
Vales de medicina
Vales de útiles escolares
Becas para jóvenes y adultos
Cursos para los padres y madres
Asesorías para las mujeres

Que compitan, que nos den.
La aproximación cínica sí, pero ¿no al final ellos siguen ganando?
¿no al final decimos que todos son iguales?
Anden entonces compren el voto pero cómprenlo bien.
Pues muy seguramente ganará quien de más, pero qué tanto es más, dónde se harta el cántaro?

Y si todos te dan esas cosas, quizá tu razonado voto vaya más a sus ¿ideologías?
Porque propuestas pues...según decimos todos proponen lo mismo:

Más educación.
Empleos (ahora le agregan: mejor pagados)
Más seguridad
Más asistencia social


Esta bien, compren a la ciudadanía, pero todos parejo. Cómprenla bien.
Así ya todos aceptamos que todos mercamos con nosotros mismos.
¿Es la realidad?

Y si todos tienen más cosas, las cosas básicas (ya en lo básico se encuentra la tele de cable y satélital)
¿se reduciría la ansiedad?
¿bajarían los índices delictivos?
¿los jóvenes caerían tan fácilmente en las garras de la drogadicción y la delincuencia?

¿Quién se avienta para hacer el experimento?

Sí. Que nos compren para votar. Que compitan todos los partidos. ¿Podría ser?



 Imposible evadirnos de las paradojas de la vida. Esa vida que llamamos realidad cuando pareciera una proyección alucinada de lo que no esperamos la vida sea. La vida es lo que no queremos y en contados momentos, si tenemos la luz para verla, afirmamos "esto es vivir". Esto sí, aquello no. Una de las tantas paradojas de la vida se halla en el momento tan anunciado, adornado, atiborrado, del voto.

Emitir el voto, gracias a los piquetes imperceptibles pero apabullantes de los mosquitos llamados medios de información, se nos ofrece casi como una reafirmación de tu ser. Prácticamente no eres tan mujer ni tan hombre si no vas a votar. Exagero porque ellos exageran. Por supuesto que tiene una gran importancia decidir, tener la oportunidad, el derecho y obligación de señalar quien en nuestro juicio es aquel que reúne los requisitos más meritorios para gobernar un territorio.

La importancia del quehacer no de la persona. Los políticos se embeben y son quasi omnipotentes, se establecen en alturas inmerecidas no para ayudar a los ciudadanos, no para administrar por lo menos ordenada y honradamente los recursos en una oficina, sino para extender las garras y sacar el máximo provecho económico y de poder posible. 

No importa de qué partido,nadie se quita de la cabeza que los otros son ladrones. Incluso hemos llegado al pináculo descarado de admitir que incluso nuestras opciones también roban. Nos justificamos señalando que los nuestros "roban menos". Y ya en el colmo lo justificamos porque "roban y dejan robar". Ante esta sentencia sembrada en los más profundo del ser mexicano, ¿qué hacer?

Son muy mexicanas nuestras respuestas/justificaciones: no hay de otra, ya qué, siempre es lo mismo, todos son iguales... admitimos nuestra posición humillada, sin perplejidades. Sabemos, estamos seguros de que todo funcionario público roba. 

Ahora no solo eso, ahora también les hemos colgado otro santo: todos son mafiosos, todos tienen que ver con un poder que ni se enlista en los famosos y ya abstractos "fácticos" que puso en circulación López Obrador. 

Ante un panorama en el cual se nos ha a elegir entre un puñado de opciones donde el común denominador es que son ladrones e incluso asesinos, ¿qué significa votar? 
¿Es un acto de rendición? ¿Es una pantomima? ¿Es un acto de esperanza? ¿Es tan solo un acto mecánico? El juego que todos jugamos.

Y es que es complejo. Lo peor es caer en simplicidades. 
La posibilidad de votar ha sido resultado de luchas sangrientas. No se llegó únicamente mediante el diálogo a ello. 

Es necesario tener la posibilidad de decisión. Los candidatos deberían tener los requisitos mínimos de capacidades para realizar la encomienda. Aceptar llevar durante todo su período de trabajo una lupa, un ojo formidable que vigilase todos y cada uno de sus movimientos. Ellos que supuestamente lo hacen por amor a México. 

Pero, paradójicamente, caemos en el reino de la comicidad. Tan hundidos estamos en el cinísmo que ni siquiera contemplamos seriamente esa posibilidad. Y es que si tienes el poder, siempre tendrás maneras de mentir, de aparentar, de presentar hacia afuera algo que no necesariamente es lo real.


Y si sigo me perderé más...

Hoy cuando aún no le hallamos el significado certero y delimitado a la palabra Democracia, pues hoy significa todo lo que se quiera que suene positivo,como anhelo, como sueño, cuando estrictamente solo se refiere a la capacidad de la ciudadanía que tiene para votar, sumar los votos para quien obtenga la mayoría resulte victorioso, cuando llegamos a todo esto: ¿qué caso tiene votar?

Si todos dejaran de votar más tendría justificaciones y manga ancha para llevar a cabo sus fechorías la clase política.
Si nadie votara automáticamente la única vía razonable para hallar una mejor o más equitativa, lo que posible, repartición de cargos y sus responsabilidades, quedaría anulada. 

La cuestión no son las formas sino como estas son trascotadas y manipuladas por los poderosos.

La otra es que un ciudadano debe hacer lo que le toca. Ocultarse del proceso como acto rebelde también debiese tener una consideración seria y no nada más anecdotica. 

Si los políticos son lo sucio, debería la ciudadanía intentar de ser lo limpio: hacer lo que le toca, ejercer su derecho, su obligación.

Sí, jugar a elegir entre una misma bola de sospechosos comunes es en parte una burla, pero quizá el ciudadano tenga que pasar ese trago y elegir "de entre lo que hay".

La desilusión (porque realmente nos ilusionan) del electorado provoca el silencio, el enclaustramiento ante el proceso o una especie de venganza tratando de actuar como "ellos" actúan: entonces acepta el ciudadano dádivas de algún partido, busca el mejor postor, "quién me da más". ¿Es válido? Si al final emite su voto quizá sí.

Quizá sería bueno llevar a cabo un experimento en el cual no se castigase que los partidos regalaran desde bolsas y gorras hasta autos o casas, pasando por licuadoras, refrigeradores, quzá sería bueno para las colonias que los partidos políticos se pelearan por ganar el voto pintando las casas, pavimentando calles, alumbrándolas, obsequiando despensas, útiles escolares. Por lo menos más gente podría tener objetos que podrían hacer su vida más llevadera. ¿Ayuda, compra o soborno para votar? Si se busca que la gente tenga mejores condiciones de vida, quizá, torciendo el inmaculado concepto de las votaciones, no estaría tan mal para muchos.

Que los partidos compitiesen para otorgar becas, para que los padres tuviesen clases de cómo manejar mejor su economía, cómo orientar a los hijos, cursos para los hijos, cursos de computación...al final, ese dinero, ese con el que compran los votos, es de los que pagan impuestos, de los que consumen cigarros o comida chatarra.

¿Qué está mal y qué bien?
¿Cómo le damos una utilidad realista al voto partiendo de que "todos son iguales"?

Compren el voto de la gente. Quizá el cinismo más grande de populismo. 
Pero, al final, si van ellos a quedarse con las rebanadas más grandes del pastel, ¿no estaría bien que te dieran parte?

Quién sabe. Gran paradoja. 








Thursday, February 19, 2015

Cómo designdignarte


Al parecer he dominado por fin el arte de brincarme banners, encabezados, videos, notas, tuits que refieran desgracias, penas, muertes, devaluaciones, fraudes y todo ese conglomerado de heces que gustosamente devoramos todos los días. Bueno, yo no tanto ya.

 ¿Qué nos impele a seguir esas noticias sueltas en tono de alarma, siempre desencajadas, siempre en boca de los jinetes del apocalipsis de los medios masivos? ¡Mirad, infieles, el final ya se viene! ¡Ahora sí esta es la buena: moriremos aplastados pero con dignidad, luchemos aunque nos ignoren, gritemos aunque nos callen, sigamos deprimiéndonos y deprimiendo al prójimo pues este es el reino de la desesperanza y tu lo consumes y tu lo respiras, oh, prójimo, hermano mío, mi traidor, mi conejillo, mi enemigo compatriota!

 He cumplido otro mes sin abrirle mis poros a las noticias de índole trágica, alarmista, fatalista...las que ya conocemos. Esas que nos "informan de lo que sucede en México y en el mundo para poder decidir". Sigo sin comprender que nos quieren decir con aquello de "para poder decidir" Decidir, ¿qué? ¿Si nos pegamos un tiro de una buena vez? Tamaño problema: nuestros familiares teniendo la pena de hallar nuestro fétido cuerpo luego de semanas, confirmar que sí, que éramos nosotros, nosotros los débiles, los que nos fuimos por la puerta falsa, los que no soportamos la mierda, los que no aprendimos a nadar en ella dichosamente, que no aprendimos a saboreárla en nuestras bocas y tragarla sin reclamo.

En fin, dejemos el tono melodramático ya característico de los medios y de los escritores "comprometidos". Yo he estado si no agusto, muy en paz. Alejado del bullicio y de la falsa sociedad. Dedicado a releer a mis héroes. Esos si te narran el mundo con ojos díafanos, reflexivos, sin deseo de espantarte pero sí de hacerte reflexionar.

No es posible irse al otro extremo y cerrar las puertas al mundo que esta y que es. Lo que sí es posible y que me propuse ejercitar es una dieta de medios. Me pregunté muchas veces, ¿por qué esta necesidad de "saber" qué está pasando? Ahora que han transcurrido más de tres meses desde que emprendí mi escalada a la montaña transparente, de pronto me vienen recuerdos de las noticias que me impresionaron y que no podía creer, con todo y todo, que pudiesen suceder en mi país. No lo ignoro. De hecho mis libros sin importancia siempre, irremediablemente, se adentran en las contradicciones humanas, en los ires y venires del pueblo en el que nací. Pero estaba agotado de tanto melodrama.

Quería recuperar mi centro, quería reflexionar y no nada más criticar. Que la crítica me gusta más que sea ponderar y equilibrar a señalar y gritonear. 

El alarido y el ladrido es lo que impera hoy en día en mi país. Y al decirlo caigo en la red de todos los "preocupados", de los "indignados", de los que "ya despertaron". No lo ataco. Solo pienso que la gran mayoría de ellos solo se han montado en el carruaje, han seguido la caravana circense, para ponerse el letrero de "activista" sin hacer en realidad mucho más que tuitear groserías y mentadas de madre.

En fin, ¿ven? No te deja ese huracán, te succiona, te traga. Alejémonos.

La dieta de medios se sostiene en la idea de que revisar el camino propio, las acciones y los dichos. Siempre he vivido en constante revisión de mis actos. Quizá sin éxito, me he esmerado en corregir o mejorar, según mis entenderes, aquello que debería dentro de mí. Al final el actuar personal siempre afecta al de la comunidad. 

Ser lo más entero posible para uno mismo repercute en consecuencia hacia todos los demás.

La creación del mundo comienza con la del mundo propio, el interno, el que no discrimina sueños, ideales, proyectos y acciones concretas. El despertar y el sueño de la mano cediéndose el lugar cuando les corresponde.

Me he detenido placenteramente en Camus. Y gracias a esa estación en la que aún me encuentro revisitando tantas páginas preciosas, he vuelto a Nietzsche y de este a Sartre. Sin orden cronológico, como se ve, retrocediendo (¿o avanzando?) a Plinio. Todo mi entendemiento de ellos ha variado, se ha matizado, se ha ensanchado. Estas reflexiones las vertiré en un pequeño escrito. 

Sí, aunque no estoy escribiendo un nuevo libro como tal, estoy escribiéndolo al irlo pensando, hilándolo en mi cabeza. 

Porque el escribir comienza con el pensar, el imaginar, el recabar, investigar, proponer caminos, alternativas...disfruto mucho de ese proceso.

De hecho, contrario a lo que yo pensaba, cuando el éxito se ve más que lejano y quizá improbable, ese éxito que significa que te puedan leer más ojos, que te publique una casa que comprenda hacia dónde vas (ja)....bueno, en fin, justo en eso, luego de bajar de peso y sacárme tanta azúcar depresiva, me percato de que disfruto más de escribir. 

En realidad tengo un par de proyectos por ahí andando, pero lo abordo sin esa obsesión de que ya tienen que salir, ¿por que tendría que salir ya?  ¿quién los leería al final si no yo? Y luego esa cosa rara que le pasa a los escritores: cuando escribiste un libro difícilmente lo vuelves a abrir. Te abruma, porque solo ves lo que el libro te echa en cara de falta, de incompletud, se ríe de ti y te muestra sus hojas manos abiertas llenas de párrafos que requerían más trabajo, de frases estúpidas, de adjetivos que no iban...en fin...

No me clavo en ello. 
Y sin embargo se que llegará ese momento.
Quizá antes, justo antes, en el umbral de mi muerte.
No importa.

Estar atento a las noticias cada media hora, cada diez segundos, en cada teléfono o móvil, en la página de internet, en la televisión, es la forma de tormento más sofisticada y sutil que jamás se haya creado: hacerte sentir mal, hacerte enojar, deprimirte, desmoralizarte.

Paradójico es que necesitamos saber, necesitamos la información. No sería sabio eliminarlo. Solo, de vez en vez, darse una vacación de medios masivos, de internet, y sobre todo de noticias. Es un alivio. Es reparador.

Porque, adivinen qué, vuelves ¡y resulta que todo sigue igual!
Han cambiado un nombre por otro, un fulano por otro, una vieja por otra, una organización por otra, pero todo sigue exactamente igual. Tú ya no eres igual.

Y solo hay que cuidarse de no caer en el retrete, dentro de ese remolino, donde todos se señalan mutuamente mientras fuera de ello, ignorantes felices, desentendidos los que detentan el Poder comen manjares en platos de oro y plata, y viajan, y tienen más hijos, y amantes hombres y mujeres y animales, y no les importa, ni piensan en ello, y duermen bien.

Yo carezco de una posición de poder. Ni la quiero. Ni la he anhelado jamás.
Yo carezco de lujos (aunque me proveo de los míos: libros y música) y no pretendo tenerlos ya. No me entusiasma acumular objetos "de valor", ni "bienes raíces", ni autos, ni tarjetas de crédito. No las necesito.


Yo quise ser astronauta. Viajar. Y creo que lo soy. Y creo que lo he hecho.

Practica la dieta de noticias: te rejuvenece. Por lo menos te sientes mejor.